domingo, 6 de julio de 2008

4ª Parte. Las Islas Trobriand, el nexo de unión con nuestros antepasados.

Sentada, prepara la batata. Ella nunca ha sido maltratada por su marido y castigar físicamente a sus hijos es inconcebible para los padres.
Sus hijos nunca le han robado, ni le han insultado, aunque su libertad es completa.
El crimen, la violación y el vandalismo le son desconocidos.
No sabe que come alimentos cuyo poder nutritivo es perfecto. No reflexiona sobre el hecho de que el aire a su alrededor aún está limpio y que sus hijos nunca serán atacados por enfermedades cardíacas, vasculares o cáncer.
Además es felizmente inconsciente del hecho de que millones de niños apaleados lloran en otros lugares del mundo.




El cazador de la Edad de Piedra comía el doble de proteínas que el hombre de hoy día; más del doble de fibras y cinco veces más vitamina C. Por otro lado consumía la mitad de grasa.
Es sorprendente que los hábitos alimenticios de los pueblos de la Edad de Piedra y los primitivos que existen actualmente coincidan con los consejos de la investigación médica moderna.
Sabemos que en los “pueblos primitivos” de hoy, como en el caso de las Islas Trobriand en la costa de Nueva Guinea, prácticamente no hay enfermedades como hipertensión, arteriosclerosis, diabetes, cáncer, úlcera gástrica o trastornos intestinales.
Esto es porque sólo entre éstos pueblos tenemos un paralelo a la dieta de nuestros antepasados. La proporción de vegetales entre los cazadores – recolectores es superior al 80%, mientras el resto consiste en carne de animales salvajes o recursos marinos.
Además las plantas y animales salvajes tienen un valor nutritivo completamente distinto al de las verduras cultivadas y el ganado doméstico. El ganado de matadero, por ejemplo, tiene un contenido en grasa 7 veces mayor que el de los animales salvajes.
Los hallazgos en modernas excavaciones indican que probablemente la alimentación que observamos en la actualidad en los “pueblos primitivos” fue así durante la Edad de Piedra.


En las Islas Trobriand se conservan todavía formas culturales originarias. Cuando Malinowski llegó las hachas de piedra habían sido sustituidas por las de metal, el trabajo textil era común, pero por lo demás todo se conservaba igual.
En Trobriand ser un buen jardinero y obtener una buena cosecha de planteros es para un hombre lo que le da mayor status. La tierra se cultiva con métodos igual que hace 6.000 años en Europa, es decir, talando zonas de bosque y quemando ramas.


El crecimiento de la batata está conectado con concepciones mágico – religiosas. Producen más batatas de las que pueden consumir; tener una mayor cosecha está en el más alto grado de consideración. Hay casas especiales para las batatas, donde se exponen y donde la mayor parte se pudren.
En un hallazgo arqueológico sería difícil entender esto sin que le diéramos una finalidad alimenticia. ¿Cómo podríamos deducir que se trata de una superabundancia de batatas con una finalidad de prestigio social?
En las Islas Trobriand existen importantes derechos ceremoniales de las mujeres. Uno de ellos es el “Sagali”, que consiste en una ceremonia después del luto, en la que tras un estricto programa, la cabeza femenina de la familia reparte objetos preparados para la ocasión, como vasijas de arcilla, faldas de hierbas, etc. Después de la distribución los objetos pierden su valor.

La joyería y los regalos de tumbas, a los que intentamos dar un gran valor simbólico de posición social, pueden haber tenido funciones totalmente distintas.
En Nueva Guinea los espíritus de los antepasados muertos habitan entre los vivos, tomando parte en sus ceremonias y en su vida diaria. Por ello deben ser atendidos, de lo contrario pueden enojarse y sembrar la inquietud entre la gente. Hacen sus comidas juntos y se reúnen con las calaveras guardadas en las casas. Dormir sobre la calavera del padre es una forma natural de estar juntos.
La etnoarqueología una vez más abre nuevas expectativas a nuestras injerencias sobre el pasado. Quizá nunca podremos afirmar, pero sí cuestionar y hacer nuevos planteamientos con resultado muy interesantes.

2 comentarios:

Norma dijo...

Li muchisimas gracias por estas historias tan completas que das uno asi puede comprender muchas cosas yo era una persona que no sabia mucho de estas personas ahora gracias a ti puedo entender su manera de vivir y de luchar por la vida me quedo maravillada de todo lo que leo y aprendo gracias li por todo esto que haces es grandioso.
felicidades y lindo fin de semana para ti y milena

LI dijo...

Muchas gracias Norma por tus palabras y tus elogios, me haces ruborizar. Como te dijera el mundo es de muchos colores y tu de eso sabes ¿verdad? pues tus dulces de colores hacen nuestras vidas más alegres y felices. Por otro lado en la diversidad está la belleza, aunque cuando hacemos un intento de olvidar nuestro etnocentrismo nos damos cuenta de tantos y tantos errores que hemos cometido y cómo hemos olvidado nuestros orígenes, lo que fuimos y en lo que nos hemos convertido.
La pregunta sería ¿hemos acertado en nuestro modo de vida? Yo creo que nos equivocamos hace muchos, muchos años, pero ahí están ellos, para mostrarnos lo que fuimos y lo que ya no seremos nunca.
Un besazo para todos.